El Ding dong del amor

Por Orlando Holguín
Argentina, al igual que México, Puerto Rico y España, tuvo su camada de cantantes populares (sobre todo baladistas) que llenaron toda una época.


LeoA nuestro entender, estas cuatro naciones fácilmente reúnen más de medio centenar de nombres de grandes estrellas del canto, las cuales arrasaron en toda América Latina, algunas en Europa y en otras latitudes.
En ocasiones, hemos hablado de algunos cantantes que suenan mucho, pero que no han pegado lo que se podría llamar un himno musical (tema que todo el mundo conoce, que todo el mundo tararea, menciona y que permanece en la memoria del público). Leonardo Fabio tuvo muchos himnos musicales.

Partió hacia la eternidad un artista de grandes dimensiones. Productor y excelente director cinematográfico, guionista, actor, y compositor. Como cantante, logró letras a veces no tan superficiales como las de “El amanecer y la espera”, en ocasiones sencillas y llanas como las del “Ding dong, estas cosas del amor” y a veces con historias muy tiernas como “El canario cantor”.
Con “Hoy corté una flor”, el “Ding dong del amor” (como algunos le llaman) y otros títulos inolvidables, este intérprete, nos llegó al corazón, abriéndose paso en momentos en que otros grandes exponentes de la tierra de José de San Martín estaban en su apogeo, como el inigualable Sandro, Palito Ortega, Elio Roca, el inolvidable Piero, Leo Dan, entre otros.
De nombre Fuad Jorge Jury, Leo Favio le cantó al amor, (“Quiero aprender de memoria”), al desamor (“Ella ya me olvidó”), a la amistad (“Para saber cómo es la soledad”), a la niñez y sus juegos (“Chiquillada”, “El canario cantor”), a la naturaleza (“El amanecer y la espera”), a los enamorados y la conquista (“O quizás simplemente le regale una rosa”) y al sublime amor que se siente por una amada compañera, en “Así es Carolita”, una hermosa canción que difícilmente logren los artistas de tabloides de hoy día.
Leonardo Favio, con sus canciones, estuvo presente cuando muchos nos aventurábamos a conquistar a una damisela, algunos nos mirábamos en esas hermosas canciones que decían cosas bonitas sobre el amor, pero con palabras y frases nada complicadas.
La pregunta que cabe, cuando uno ve a los grandes artistas del continente llegar a sus otoños finales es: ¿disfrutarán las generaciones por venir de voces y compositores similares, en un ambiente artístico donde los escándalos a veces son el mejor subterfugio para lograr presencia y sonar? Que los expertos en el arte popular respondan esa pregunta.

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