
El dominicano Juan Carlos Ávila Espaillat muestra el verdadero espíritu criollo: reír para no llorar. Por eso, el dominicano cae bien dondequiera que va.

El dominicano Juan Carlos Ávila Espaillat muestra el verdadero espíritu criollo: reír para no llorar. Por eso, el dominicano cae bien dondequiera que va.