Santo Domingo.- Una joven relató haber vivido una supuesta experiencia inaceptable e imprevista durante una sesión de masaje en un establecimiento especializado.
Según las declaraciones de la afectada, acudió al centro de bienestar para recibir un servicio de masaje relajante rutinario. Al llegar al establecimiento, la recepcionista le preguntó si tenía alguna preferencia sobre el género del profesional que atendería su cita, a lo cual ella respondió que no tenía inconvenientes, confiando en el profesionalismo y el protocolo de trabajo del establecimiento.
La situación dio un giro preocupante cuando el masajista asignado comenzó a realizar manipulaciones en zonas corporales no relacionadas directamente con el servicio contratado, culminando en un contacto íntimo totalmente impropio y no consentido. La víctima manifestó estar en estado de shock tras el incidente, cuestionando severamente los límites éticos y la seguridad dentro de este tipo de establecimientos de cuidado personal.

