
Félix Portes
Ante la ineficiencia e irresponsabilidad de la Fiscalía de La Romana, la PGR y el DICRIM, el amigo Ramón Tolentino, con ingenuidad, diligencia investigativa y buena fe, afirmó haber realizado el levantamiento en la escena del crimen: “Estas son mis pruebas del levantamiento que nosotros hicimos”.
Lo que Tolentino no advierte es que, al no ser funcionario público ni actuar bajo la dirección del Ministerio Público, carece de facultad legal para ese levantamiento. Al hacerlo, contamina la escena, rompe la cadena de custodia y compromete la validez de la prueba. Peor aún, podría comprometer su propia responsabilidad penal, pues el nuevo Código Penal [Ley 74-25, mod. 44-26] tipifica esa conducta, art. 326. Un desacierto que, lejos de ayudar, puede convertirse en la defensa perfecta para procurar la impunidad del agresor que disparó.
Una cosa es el periodismo de investigación; otra muy distinta es intervenir, y contaminar o viciar, una escena del crimen. Por eso, el Mag. Wilson Camacho y la Policía Nacional deben tomar control de la investigación y sancionar a los responsables que, por omisión o corrupción, dejaron por TANTOS DÍAS que fuera un ciudadano quien realizara las pesquisas que les correspondían.
Habrá que dar, otra vez, un taller de derecho penal básico para periodistas y comunicadores.
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