Los operativos de ICE han dado un giro inesperado. Ya no se limitan a las grandes ciudades, extendiéndose a comunidades rurales y espacios que antes eran refugios seguros, como iglesias y escuelas. Entre detenciones en niveles récord y nuevas tácticas de vigilancia local, la tensión y el miedo se propagan rápidamente por todo el país. (Sigue leyendo aquí…)
