New York.–Comprar un auto en la ciudad de Nueva York no siempre significa visitar un concesionario, comparar financiamientos y asumir el precio que aparece en el parabrisas. La ciudad mantiene un mecanismo menos conocido que puede resultar atractivo para quienes buscan un vehículo a un costo potencialmente menor: las subastas públicas de autos incautados o abandonados.(Seguir leyendo…)
