Se trata de Halicephalobus mephisto, conocido como el “gusano del diablo”, que merodea en busca de microbios.
Aunque es minúsculo, apenas tan largo como el grosor de varios cabellos humanos, es una auténtica «ballena» dentro de este ecosistema liliputiense. Cuando muere es probable que su cuerpo sea consumido por bacterias y otras formas de vida, contribuyendo a alimentar este extraño ciclo vital de organismos minúsculos. (Seguir leyendo…)
