La tragedia ocurrida en Piantini ha vuelto a colocar sobre la mesa una discusión que el periodismo moderno no puede seguir ignorando. Estamos en una época dominada por los clics, las visualizaciones y la competencia permanente por captar atención, y la velocidad parece haberse convertido en un valor superior a la verificación, aun cuando se trata de hechos que involucran vidas humanas, posibles responsabilidades penales y reputaciones construidas durante años. (Seguir leyendo…)
