
Santo Domingo.- Cuando Mayrobi Capellán escucha a su hija decirle “mami, llegaste”, siente que el peso del día se derrumba en segundos. Después de horas bajo el uniforme, llamadas, responsabilidades y jornadas largas, ese abrazo de una niña de ocho años se convierte en descanso. Pero llegar hasta ahí no ha sido fácil. Mayrobi tiene 18 años en la Policía Nacional. Entró buscando estabilidad laboral luego de pasar por varios trabajos temporales. (Sigue leyendo…)
