En Venezuela, tres salarios mínimos mensuales apenas equivalen a US$ 1. Mientras el Gobierno insiste en generar expectativas de crecimiento económico, la vida cotidiana sigue marcada por la precariedad.
Los precios, tanto en alimentos básicos como en servicios, aumentan en cuestión de días por una inflación que supera el 600 % interanual. Entre bonos estatales, empleos informales y promesas de cambio, esta es la realidad de millones de venezolanos en vísperas del Día del Trabajador.
