
Santo Domingo.– Motoristas expresaron su rechazo a la disposición de la Policía Nacional que busca restringir el uso de pasamontañas por considerar que esta prenda suele ser utilizada por personas vinculadas a hechos delictivos.
Conductores de motocicletas consultados manifestaron que la medida les afecta directamente, ya que muchos utilizan el pasamontañas como protección contra el sol, el polvo y el frío durante sus jornadas de trabajo, especialmente quienes se dedican al motoconcho o realizan largas rutas en las vías del país.
“Nosotros usamos el pasamontañas para protegernos del sol y del polvo. No todos los que lo usamos somos delincuentes”, expresó uno de los motoristas, quien consideró que la medida generaliza y perjudica a quienes trabajan de manera honesta.
Otros indicaron que, aunque comprenden que las autoridades buscan combatir la delincuencia, entienden que la solución no debe ser prohibir el uso de una prenda que forma parte de su vestimenta habitual mientras conducen.
“Si hay delincuentes que lo usan para cometer delitos, que persigan a esos delincuentes, pero no que nos prohíban a todos usarlo”, sostuvo otro conductor.
Los motoristas también señalaron que el pasamontañas es utilizado con frecuencia para cubrirse del polvo en carreteras y para evitar problemas respiratorios, sobre todo durante largas horas de trabajo.
La Policía Nacional ha advertido en varias ocasiones que algunos individuos utilizan pasamontañas para ocultar su identidad al momento de cometer asaltos y otros delitos, por lo que ha planteado la necesidad de regular su uso.





















Eso es falso. El pasamontaña en el motorista es por lo general un disfraz que le pemite con libertad delinquir sin que sea identificado. Sirve para atracar, asesinar, robar y atropellar sin que las cámaras de los alrededores revelen su identidad. Lastimosamente habrá alguien que lo haya usado para protegerse sin intenciones malsanas y erradamente sea considerado dentro del saco de los delincuentes. Todos los gobiernos que han pasado desde 1990, sin excepcion, han dejado crecer ese maldito monstruo y por incapacidad han preferido verlos falsamente como una necesidad nacional a sabienda de que son transgresores de la ley, peligrosos en las calles y el azote de todos en los barrios. Todas las autoridades que nos representan perdieron esta batalla que es la que más lesionados y muertes ha sumado en el obituario nacional.
Otro detalle importante: «Son rayacarros», pero no carros de concho. Ellos no fuerzan con esos choferes. Ven sus enemigos en las calles en los automóviles privados y si los miran mal son capaces de romperle al auto una luz, un cristal o un espejo con visible impunidad a la vista de las autoridades de tránsito, sin que haya un doliente que defienda al ciudadano de esa plaga. Estamos en la calle librando una batalla en nuestra contra hasta que lleguemos a nuestros hogares o a la oficina de trabajo.