
A los 17 años, cuando la mayoría de las adolescentes sueñan con graduaciones y planes de futuro, Erika Sánchez ya estaba ligada a un hombre que le doblaba la edad, en una relación de pareja prematura cobijada bajo el techo de una supuesta estabilidad, que terminó cuatro años después con su muerte, en un hecho en el que la familia señala a la pareja de la joven como responsable. (Seguir leyendo…)




















