Lo que viene en el Senasa 2.0: clínicas, laboratorios, farmacias y médicos


Altagracia Salazar
La procuradora Yeni Berenice Reynoso ratificó ayer que las investigaciones en el caso Senasa continúan y que nuevas personas físicas y jurídicas serán incorporadas al proceso.

Para explicarle lo que falta tendré que hacer un ejercicio didáctico y explicar primero como funcionaba el Senasa y en segundo lugar como funcionó la mafia que se estableció en esa institución.

El Senasa es la administradora de riesgos de salud del Estado que es la mas grande y es la única que maneja dos regímenes: Uno es el régimen privado contributivo en el que las personas y las empresas pagan los servicios de los que 1,8 millones de afiliados para alrededor del 35% del sistema lo que la convierte en la más grande de las privadas, y en segundo lugar esta el régimen subsidiado en el que el Estado paga los servicios de salud para 5.6 millones de ciudadanos que no están protegidos por la seguridad privada y que fundamentalmente reciben servicios en los hospitales públicos.

Para uno y otro caso hay una cápita que es la cantidad de dinero que debe pagar el usuario a la empresa. Por ejemplo la cápita en el régimen contributivo era de 1683 pesos hasta que se modificó por una en la que se estima el nivel de riesgo de la persona. De esos 1683 pesos el trabajador paga un 30% y el empleador 70%. En el caso del régimen subsidiado el Estado asume todo el costo y aporta al seguro que a su vez paga a los hospitales públicos por servicio.
Todas las ARS pagan por servicio y han establecido montos en el que se atribuye una tarifa para cada servicio, procedimiento o intervención.

Lo que pasó en el Senasa contributivo es que desde que llegó el señor Hazim se empezaron a hacer contratos con determinadas empresas en que no se pagaba por servicios sino por un universo de posibles pacientes o clientes sin necesidad de verificar si recibían o no esos servicios. Un pago fijo que en el caso de las empresas del grupo READ una sola empresa recibió casi mil millones de pesos.

Pero como a los pobres hay que joderlos un poco más y cuando los negocios del régimen privado se hicieron cortos decidieron entrarle a la red público y empezaron a contratar con el mismo esquema clínicas privadas para dar el mismo servicio que daban los hospitales pero pagándole una suma mucho más alta.

Eso ultimo es lo más cruel y malsano para usar una palabra decente porque lo que hicieron con eso fue restar de los fondos de la seguridad social a los hospitales para beneficiar a centros privados bajo el argumento de que los hospitales no tenían capacidad para ofrecer los servicios.

Hasta ahora han aparecido una serie de clínicas privadas, laboratorios y red de farmacias que entraron en el entramado, pero falta gente.

La mafia degeneró en una mafita de las que hablaré después del resumen.

*Noticias República Dominicana

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