Los hijos ocupan el primer lugar en el orden sucesorio como herederos de sus padres. Si éstos no existen por no haber sido procreados o por haber fallecido, la herencia pasa a los nietos y, en su caso, a los bisnietos. A falta de descendientes, los bienes del causante corresponden a sus progenitores y a sus hermanos, en segundo orden.(Seguir leyendo…)




















