
El nombre de Kat Killer resonó durante años en la lucha libre dominicana, un personaje rudo, carismático y temido en el ring. Pero detrás de la máscara de Johnny Humberto García Abreu, «el come yuca», había un hombre de sonrisa fácil, un padre amoroso y un trabajador incansable, cuyo legado de humildad y dedicación perdura en el recuerdo de sus hijas, incluso después de la tragedia del colapso del Jet Set. (Seguir leyendo…)
