
Un inusual y comentado momento diplomático se vivió recientemente durante un saludo entre el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, y su homólogo francés, Emmanuel Macron. Lejos de un simple gesto protocolario, el apretón de manos habría incluido una peculiar interacción interpretada como un sutil ‘juego de poder’ por algunos observadores.
Según reportes, el incidente se desencadenó después de que el mandatario francés, Emmanuel Macron, ofreciera su mano para el saludo con la palma hacia abajo, un gesto que a menudo es interpretado en lenguaje corporal como un intento de ejercer dominio en la interacción.
La respuesta de Erdogan fue, cuando menos, inesperada. El presidente turco habría «ingeniado una trampa» particular al responder al saludo de Macron.
