
Santo Domingo.–Lo primero que recibe al visitante no es el bullicio de los comercios ni la calidez de su gente, sino un olor penetrante y desagradable, una mezcla de cloaca y abandono el cual impregna el ambiente.(Seguir leyendo…)

Santo Domingo.–Lo primero que recibe al visitante no es el bullicio de los comercios ni la calidez de su gente, sino un olor penetrante y desagradable, una mezcla de cloaca y abandono el cual impregna el ambiente.(Seguir leyendo…)