La creciente ciudad del Gran Santo Domingo, donde se levantan modernas torres y centros comerciales, se ha convertido en un refugio para quienes han perdido todo: identidad, familia y oportunidades. Entre ellos, un grupo de jóvenes en edad productiva que, en sus rostros, reflejan los embates de pobreza extrema, pero que mantienen una lucha constante para sobrevivir en las calles. (Seguir leyendo…)
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