
Los reclusos han encontrado formas de burlar el sistema penitenciario, ampliando sus métodos de estafa sin restricciones aparentes. Ahora, el Marketplace de Facebook se ha convertido en su campo de operaciones, donde crean elaboradas fachadas para engañar a compradores desprevenidos y despojarlos de sumas significativas de dinero. (Seguir leyendo…)
