
Hasta el viernes pasado, Jonathan Villar era uno de los jugadores de las Águilas que nadie entendía por qué no podía batear. En ocho partidos, antes de la miniserie contra el Licey, Villar bateaba .182, con solo cuatro hits en 22 turnos, tres remolcadas y sólo una carrera anotada. (Seguir leyendo…)




















