
El comienzo de la temporada ciclónica ha desperdigado, entre la población de los sectores del Gran Santo Domingo, una mezcla homogénea entre un intenso pavor por las consecuencias negativas de las constantes lluvias que se esperan y la sensación de costumbre escondida detrás de un: “No es nada que ya no conozcamos”. (Seguir leyendo…)
