Recostado en un mueble de una pequeña casa de madera pintada de azul y verde, ubicada en Cambita Garabitos, estaba el padre de José Antonio Figuereo Bautista, de alias “Kiko la Quema”, quien trataba de acomodar su espalda sobre un cojín. El hombre, de 85 años, contó que siempre se mantiene en ese lugar, “tranquilo”, a espera de la visita de su hijo. (Seguir leyendo…)
