Caía la tarde de aquel viernes 4 de noviembre cuando una copiosa e incesante lluvia sorprendió a los residentes del Gran Santo Domingo y causó una gran inundación en la zona céntrica de la capital, un hecho sin precedentes que causó la muerte de ocho personas y significativos daños a viviendas y vehículos. (Seguir leyendo…)
