“Los devolverán a Haití pero seguro no tardan en regresar. Se subirán a escondidas a una patana (camión) o caminarán durante dos días enteros, sin comer, y volverán”.
José, un muchacho haitiano de 15 años, no duda de lo que el futuro les depara a tres compañeros que unos agentes de Migración se acaban de llevar de un semáforo contiguo en el que limpiaban vidrios de carros. (Seguir leyendo…)
