
República Dominicana.–Joel David Ortiz Mejía estaba contando las horas y los minutos para ir a su cita soñada: firmar con un equipo de pelota de Grandes Ligas. Ya le faltaban dos días para presentarse ante quienes lo habían tomado en cuenta para convertirlo en otro dominicano más en la Major League Baseball (MLB), cuando unos mareos comenzaron a dar señales de que algo no andaba bien. (Sigue leyendo…)
