En el Día Nacional del Merengue, Xiomarita sale en defensa del priprí o merengue de palo echa’o

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Aunque algunos investigadores consideran que el priprí no debe llamarse merengue de palo echa’o, sino “palo amerengueao” porque no lleva la base rítmica de la tambora, como en el merengue tradicional, la primera directora nacional de Folklore considera que este ritmo festivo debe incluirse en las celebraciones del Día Nacional del Merengue, este miércoles 26, por ser una música y baile que todavía tiene vigencia en Villa Mella y zonas aledañas.
Emilio Rodríguez Demorizi, en su obra Lengua y Folklore de Santo Domingo, reporta los mismos instrumentos del conjunto musical que acompaña a la danza “La diversión favorita del campesino en el baile, que se efectúa en espaciosas enramadas fabricadas a propósito. La rústica orquesta, que se compone de güira, balsié y acordeón entona merengues y jaleos (refiriéndose al priprí) que son las delicias de la concurrencia”. (Diciembre 1921. Apuntes de las costumbres de los habitantes del Distrito Escolar No. 12, comunes de Villa Mella, La Victoria y Yamasá).
El investigador y coreógrafo costumbrista René Carrasco, en el Álbum de la Cueva Colonial, escribe “El merengue de tambora, a pesar de haberse originado en el Cibao, ha cruzado las fronteras provinciales….”, lo que significa, según Pérez, que existía, en ese entonces, otro tipo de merengue tocado con balsié.
Otros investigadores señalan que el nombre de priprí no tiene su origen en el conjunto que lo acompaña, sino por el sonido del balsié. Sin embargo, Xiomarita dice, que habría que seguir investigando, en vista de que, dentro de la música que recogió Edna Garrido en el año 1947 en Estebanía, Azua y que reposa en el Archivo de Etnomusicología de la Biblioteca del Congreso, en Washington, se encuentran grabaciones de priprí (música y baile), con esos instrumentos, interpretadas por Ramón Amador y su orquesta, las cuales han sido identificadas por la investigadora folklórica y recolectora de datos.
Al escuchar esas grabaciones, Xiomarita se percató que Ramón Amador, además de tocar priprí, con el conjunto homónimo, también tocaba mangulina, carabiné, merengue, y no duda la especialista, que también interpretara valse y contradanza.
Este conjunto de priprí en el Sur, integrado por güira, acordeón, balsié y pandero (muchas veces tambora), que interpreta merengue mangulina, carabiné, valse, comarca, hasta ranchera y guaracha, es el mismo conjunto folklórico llamado “perico ripiao”, (güira, tambora, acordeón y marimba), que interpreta merengue, pambiche, etcétera, que antes acompañaba la polka, mazurca, valse, etc. en el Cibao. Considera de igual manera, que es el mismo “perico ripiao” que en Villa Montellano, Puerto Plata y otras zonas aledañas le decían “güiri-güiri” y “guribalsié”. Este último término de origen haitiano.
Los únicos priprí que Xiomarita conoce y que fueron grabados por dos merengueros populares son “Las mujeres” de Dionisio Mejía (Guandulito) y “Marola”, por Joseíto Mateo, porque el “Marola” que interpreta Isidoro Flores, es un merengue tradicional, no un priprí.
Cuando Luis Días expresó en el año 1999 en una entrevista, que “descubrió” el abuelo del merengue, refiriéndose al priprí, balsié o merengue de palo echa’o, ya Heriberto Germán (Nicito) lo interpretaba, antes de los años 30 en Manoguayabo, con los mismos instrumentos musicales característicos: balsié, instrumento clave en el conjunto, acordeón y güira metálica. Solo tres priprí están recogidos en el disco compacto “Jaleo dominicano, homenaje a Luis Días”, 1999.
La maestra de baile expresa que en el del priprí, la güira es la que marca el ritmo en los bailadores (la güira va lineal), y la coreografía es circular, donde las parejas giran contrario a las manecillas del reloj. El grupo de proyección folklórica que hizo el primer montaje del baile fue el Ballet Folklórico de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) en los años 70.
La periodista y maestra de baile, propone a los merengueros retomar la idiosincrasia del dominicano, recreando las coplas, plenas y otras expresiones orales, además de la música, y las conviertan en ritmos bailables, como hizo Luis Días, y en la actualidad, Kinito Méndez, Juan Luis Guerra y Johnny Ventura, que han tomado el folklore para hacer música dominicana.

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