Los medios dominicanos y la religión [1 de 2]

stock photo 6429416 religion and the media Los medios dominicanos y la religión [1 de 2]

Escrito por: Iván Féliz/Periodista

En los últimos años han ocurrido en el país hechos trascendentes  que, además de  conmover a la población y afectado profundamente  a las iglesias de diferentes denominaciones, entre los que podemos mencionar violaciones, pederastia, abuso de confianza, estafas y otros que son realmente relevantes.

Cada vez que se registra un hecho de esta naturaleza que involucra de manera negativa a alguna iglesia, sin importar religión, los medios de comunicación lo colocan en primera plana, y más aún, le dan un seguimiento especial y le colocan un interés inusitado y, a veces fuera de lo tradicional, es decir, que en ocasiones, son objeto de un seguimiento exhaustivo.

Cabe preguntarse: ¿Habrá persecución, o simplemente las mismas iglesias tienen la culpa por permitir que desaprensivos y maniáticos realicen actos en contra de sus dogmas?

Las interrogantes que hacen en este trabajo no buscan culpar a los medios de comunicación o a la Iglesia, solo trata de  abrir una brecha al análisis sobre los efectos directos de estos hechos a nuestra vista y como afectan personas muchas veces cercanas a nuestro entorno y en qué nivel lo sufren.

Dentro de los casos más relevantes que han tenido cabida y causado gran revuelo en los medios, sobre acusaciones de pederastia en República Dominicana, están el del Nuncio Apostólico Josef Wesolowsi y el padre Wojciech Gil (padre Alberto Gil, de Juncalito), ambos nativos de Polonia. El primero, hasta el momento, se encuentra en Roma, y alegadamente podría ser enjuiciado por la Santa Sede, por el cargo que ocupaba. Podría ser juzgado también por la justicia ordinaria.

A Gil se le imputa el haber abusado de más de una decena de niños, además de la gran cantidad de pornografía, que según las autoridades, tenía en su ordenador. El sacerdote está en Polonia y posiblemente sea juzgado allí, porque el Concordato lo protege.

También el caso reciente de un joven pastor de una iglesia evangélica de la capital, quien a pesar de ser casado, se le acusa de sonsacar a jovencitas, a quienes elegía especialmente para incluirlas en su grupo de danzarinas.

Nathanael Rodríguez,  quien dirigía el Centro de Bendición y Conquista, en el sector Las Ochocientas, en Arrollo Hondo Tercero, fue descubierto en un trabajo realizado en el programa de investigación de Alicia Ortega. El supuesto pastor cumple medida de coerción en la cárcel de La Victoria.

Otro caso es el del sacerdote de Constanza, Juan Manuel Mota de Jesús (padre Johnny), a quien se le acusa de haber tenido relaciones sexuales aberrantes con más de 10 menores, algunas de ellas hoy adultas. Supuestamente las llevaba engañadas a actividades a otras ciudades, donde se aprovechaba para seducirlas e inducirlas a tener sexo.

Además, otro hecho que tuvo gran relevancia en los medios, especialmente en un trabajo investigativo realizado por Nuria Piera, fue el de la supuesta estafa de la denominación religiosa llamada “Pare de Sufrir”, la cual se cuestionó por la forma en que conquistan a los fieles con alegados milagros y luego prácticamente les exigen dinero en cada culto, en una especie de extorsión.

Estos son solo algunos casos de relevancia. Pero al preguntarse sobre la forma en que son presentadas estas publicaciones en los diversos medios televisivos, radiales y escritos, a algunos de sus directivos, sobre los efectos que causan directamente a la Iglesia, se obtuvieron estas respuestas:

¿Cómo directivo de un medio de comunicación, por qué las informaciones negativas que involucran casos religiosos siempre tienen portada o prioridad a la hora de publicarlas?

“Muy sencillo, por el rango y la importancia intrínseca que tienen, en función de los hechos y situaciones que la gente debe conocer de forma amplia, sin ocultamientos ni enfoques sesgados. Lo que se requiere en éste y otros casos es que las informaciones estén debidamente sustentadas, en su justo contexto y que lo que son denuncias o imputaciones no se presenten como hechos comprobados”, explicó Manuel Quiroz, director general de Noticias del Grupo SIN y ex-vicepresidente de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa).

Mientras que Sandra Guzmán, encargada del periódico el Caribe versión digital, resaltó que “todas las notas que van a portada se escogen tomando en cuenta su importancia en el sentido de que cómo afecten o beneficien a la población y, por supuesto, que un abuso de un sacerdote es algo que no puede pasar desapercibido y debe darse a conocer”.

En tanto, Santos Aquino Rubio, quien ha sido director de prensa de varios medios de comunicación como Telecentro, canal 13, SuperCanal 33, Canal 41 y directivo en otros como Listin Diario y CERTV canal 4, indicó que “esto tiene su origen en la desvalorización de los elementos éticos que inciden en forma sustancial en la medición de los daños sociales, morales y éticos que recibe la sociedad, a partir de juicios y valoraciones negativas sobre su desarrollo y crecimiento moral-religioso. Es decir, que no se detienen a mirar el alcance del daño que causan a las generaciones presentes y porvenir, debido a que colocan el sensacionalismo y sus intereses por encima de todo. Estos sirven a los intereses demoníacos, sin proponérselo”.

Al preguntársele sobre si entendía que era sólo una percepción el hecho de que se le da más seguimiento a este tipo de informaciones que a otras, Quiroz señaló que “lo primero que habría que preguntar: ¿quién ha hablado o establecido con certeza la existencia de tal percepción? O si se trata de una percepción sobre una supuesta percepción. Otra pregunta relevante: ¿por qué medios precisos y confiables, que no sean producto de especulación o una mera suposición imaginaria, se habría establecido que a este tipo de hechos se da más prioridad o mejor tratamiento informativo que a otras informaciones. Me parece que se trata de una apreciación que no parte de ninguna comprobación o estudio serio. Particularmente pienso, por simple recuento y recopilación de lo que se publica por diferentes medios, que tal percepción carece de fundamento”.

Por otro lado, Guzmán opinó que “es una percepción del lector, porque igual cobertura se da  cuando se destapa un caso de corrupción o de narcotráfico. Hasta que estos casos no se definen los medios no suelen dejarlo. Puede influir en esa percepción, quizás, la cantidad de noticias que se publican y el periodo en que se hace, lo que puede estar relacionado a los elementos que puedan ir surgiendo del tema. Es algo muy relativo que no se puede encasillar.  En el caso de informaciones sobre abuso sexual de la iglesia, hay que tomar en cuenta que este tema es muy importante y no se puede dejar de darle seguimiento, debido a que este tipo de abuso es doble, porque el sacerdote es una persona que aparte de causar un daño físico a la víctima, daña moralmente a la iglesia y lesiona a la sociedad. Estos hechos nunca deben pasar desapercibido y quedar sin condena.  El daño que se causa a la sociedad debe pagarse y los medios de comunicación están en la obligación de denunciarlo”.

Mientras, Aquino Rubio explicó que “no es solo una percepción. Es una realidad, es un axioma. Si quieres que una información cumpla ese cometido, tiene que transitar el camino de la especulación, por encima de los hechos que afectan tan grandemente a las sociedades, como son la Corrupción, el saqueo a los estados, el sicariato, las acciones mafiosas y los devaneos de los politiqueros”.

Con este trabajo, como simples espectadores y seres pensantes, solo buscamos respuestas a los acontecimientos que afectan a otros y a nosotros de manera directa o indirecta. Abogamos por una sociedad con líderes diferentes, con “respuestas sinceras”.

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Próximamente segunda parte.

Posted in *Noticias República Dominicana

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