Las Cabañas y San Valentin [humor]


Cabanas
Foto via Trapitoonline.net

Por Orlando Holguin
Entre negaciones, cuentos, historias, chistes, etc., las cabañas, también llamadas moteles, es el tipo de lugar que todos reniegan, que muchos dizque no visitan, pero del cual conocen datos y detalles muy precisos.
Las cabañas han creado una especie de cultura por sus peculiaridades y características. Desde los nombres más sonoros “Si”, “La Oficina”, “CDE” “La Uni”, “Éxtasis”, “Happy City” (de verdad os digo que no sé cuáles son la de moda), hasta los sobre nombres que tienen las zonas donde están ubicadas: “La Carretera de los Locos”), La Ciudad del Niño, “La Ciudad de Neón”, “La Carretera de los placeres”, “Alaska”, estos negocios tienen que ver mucho con la vida del dominicano promedio.
Las cabañas han ido acorde con los adelantos, y según me cuentan, algunas tienen hasta mini pistas de baile, el tubo, sillas especiales, internet, dan sandalias chinas, y ya pasaron a mejor vida los televisores con pompis, es decir, las cabañas modernas disponen de televisores sometidos a dietas, que son los plasmas y LCD’s.
Con las cabañas hay relajos, cherchas, cuentos, apuros, situaciones, etc. Por ejemplo, los camioneros, que también tienen derecho, están solicitando cabañas en las cuales quepan sus camiones y patanas, pero eso será muy difícil. En cuanto a las situaciones, están las famosas frases relacionadas con la pareja: “Es hablar que vamos,” “¿Y para dónde tú me llevas?” “No vamos a hacer nada”. “¿Qué vas a pensar de mí?”. “Es la primera vez que vengo”, “Wao, no me acuerdo la última estuve aquí”. “¿Y esto qué es?”.
Hay apuros muy especiales, por ejemplo, que a un cliente se le dañe el vehículo, que se le quede la llave dentro del mismo, que se le olvide el celular, o que se quede dormido con una pareja que no es la suya, despertando en la mañana sobre saltado y diciendo: ¡Ay mi madre, las siete!
También están los “días mareos”, como el Día de San Valentín. Un “día mareo” es aquel donde usted entra a todos los locales y se la pasa dando vueltas en búsqueda de una desocupada. En ocasiones hay que esperar que el empleado termine la limpieza, mientras la pareja disimula la desesperación.
Un error que cometen algunos hombres, es que cuando son novios de las que luego se convierten en sus esposas, van a esos lugares, pero después que se casan no vuelven jamás. Eso los obliga a abortar el tema cuando es tratado delante de sus parejas. Debido a esto, algunos infieles visitan el negocio con su media naranja oficial. Así tienen voz y voto en ciertas conversaciones que se dan entre amigos y parejas.
Una queja de los usuarios con los chinos propietarios de los moteles, es que muchos no aceptan tarjetas, pero eso no está del todo mal, porque sería una situación difícil que alguien encuentre un Bouche con el nombre de una cabaña.
Las cabañas son visitadas por todas las clases sociales, exceptuando aquellos que tienen sus nidos de amor en encumbradas y lujosas torres.
Un aprieto muy preocupante, es que la policía se lance a buscar delincuentes en esos íntimos lugares, por lo que se debe legislar para que esto sea prohibido, porque está fuerte que le sorprendan con una señora 32 años mayor que usted, o que se den cuenta que una jovencita anda con un vegetal, con un tanque de oxigeno incluido, o que el policía que llegue allí sea tu cuñado o el sargento papá de tu pareja oficial.

La cabaña, negocio creado para que la gente tenga un lugar de casi total intimidad y donde el escape, el contubernio y el pecado de los seres humanos se conjugan y tienen acto de presencia.
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Debate Las cabañas o moteles son buenos o malos:

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