Mujeres, eviten las relaciones peligrosas

Por Orlando Holguín
Muchas mujeres inician una relación sin prever que esa persona a la que le dan el sí, en vez de traer momentos agradables, basados en el amor y el afecto, podría acarrearles todo un infierno.


El hombre, como género, siempre ha sido un ser dominante, pero de un tiempo a esta parte en nuestro país algo ha ido transformando esa actitud dominativa en una situación que implica más que la histórica potestad que el macho ha ejercido sobre la mujer, la cual quedó establecida desde el Edén.
En el feroz y animal comportamiento que hemos venido observando en muchos hombres criollos, convergen elementos que van, desde el machismo inculcado por la sociedad, la falta de educación, la degradación social provocada por los anti valores, llegando hasta la débil justicia, la cual muestra mayor debilidad en los estratos de más bajo escalafón de esta podrida sociedad. Esa justicia, en muchas ocasiones, trata con paños tibios las denuncias que realizan mujeres maltratadas por sus abominables compañeros sentimentales, una falla que ha costado muchas vidas valiosas.

Ahora bien, el principal motivo de este artículo es analizar un aspecto determinante: ¿hasta qué punto una mujer puede evitar que un hombre problemático, un ser execrable, un personaje que podría traer una desgracia a su vida, se convierta en su compañero sentimental? Muchas damas no saben que existen los hombres tóxicos, tampoco conocen cuántos tipos hay y cuáles son los más peligrosos.

No hay que ser psicólogo ni un erudito en materia de relaciones de parejas para saber que la etapa determinante para saber si una persona conviene y que evita que un individuo tóxico entre al entorno de una dama, es el proceso de conocer al pretendiente.
Ningún hombre conquista a una mujer si no hay un acercamiento previo. Sin pretender cargarles el dado a las mujeres, pues no es nuestro objetivo, es en este punto donde muchas flaquean, es decir, al momento de decidir quién entra a su vida. Todos los que pasamos de cuatro décadas sabemos cuánto tiempo nos llevaba conquistar a una chica, y en el caso de nuestros padres y abuelos, aún era más difícil lograr el sí. Si, muchos podrían estar diciéndose que esos eran otros tiempos, pero esta frase ha provocado muchos reveses en la juventud de hoy, pues trae consigo la imposición de la llamada modernidad ante los valores tradicionales. Y cabe preguntar: Apoyándose en la dichosa modernidad, ¿dejaría usted, dama, que un monstruo desgracie su vida y también la de sus familiares?

Si un desconocido se acerca a cortejar a una fémina, lo que manda el sentido común es comenzar el proceso de conocimiento por parte de ella, y dentro de este lazo de tiempo debe, entre muchísimos otros aspectos, preguntarle: quién eres, de dónde vienes, cómo es tu familia, quiénes la componen, cuál es tu pasado, qué estudiaste o estudias, dónde trabajas, quiénes son tus amigos, cómo te comportas con tus padres, y especialmente con tu madre, tus hermanas, tías, sobrinas, cuñadas (si tiene) y demás hembras de tu entorno familiar?

La modernidad no tiene un manual, y si lo tuviese no señalaría que una mujer debe dar el sí inmediatamente conozca a un pretendiente, ni que a pocos días de haberlo conocido debe ir con él a la intimidad, como hacen no pocas. Pero tampoco es el objetivo de este escrito reprochar el derecho de las mujeres a tener sexo con quién ellas elijan, pero sí invitarlas a reflexionar, a ser cautas al momento de decidir a qué tipo de persona le abren su corazón y le dan cabida en su vida. Es la única forma de evitar los personajes tóxicos, y todos los percances (muchos fatales) que puede traer consigo la relación con un espécimen violento, de malos tratos, de esos que ven en la mujer un objeto que les pertenece, incluso antes de ésta haber nacido.

Por favor sigan a Orlando Holguín por @KeColmado

Publicado en Uncategorized
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 162.891 seguidores