¿Otra cumbre? No sea usted pen…


Por Orlando Holguín
HumorNuestro presidente salió ayer para La Cumbre de Las Américas. No estamos en contra, pero si por encuentros de presidentes fuera, el mundo sería un paraíso terrenal para todos. Hay cumbres mundiales, continentales, regionales, subregionales. Cabe preguntar, ¿aportan?

Este sobreviviente no sabe de estrategias globales, pero sería recomendable que cada mandatario o representante de gobierno vaya a estas reuniones a plantear temas puntuales de su país, cosas del pueblo, aspectos que contribuyan al desarrollo del mismo y les permita a sus habitantes tener una idea de dónde están y hacia dónde van, aunque no sepan dónde diantre se hallen y para dónde carajo los llevan.
A nuestro entender, en ésta o en cumbres por venir, Danilo, o cualquiera que sea presidente, debería tratar temas puntuales, sólo de interés para los dominicanos, pues está demostrado que un presidente no va a arreglar el mundo (algunos lo intentan), cuando ninguno puede mostrar una hoja exitosa de soluciones definitivas a los problemas de su nación. Por ejemplo, en esta ocasión, con todo el respeto que se merece, Danilo debería tratar temas cómo:
¿Qué se hizo el mamón? Es una fruta muy sabrosa. Tiene como característica principal que no es agria nunca. De seguro que al final de su discurso muchos colegas se le acercarán y le dirán: Don Dani, ¿qué es el mamón?
Otro tema importante, sería la invitación de Danilo a que los gobernantes elijan a sus expertos en salud e higiene, para determinar, de una vez y por todas, si el jabón de cuaba sigue siendo el más efectivo recurso para la higiene íntima femenina. Hay damas que tienen sus dudas y algunos médicos las alimentan. Al final de la cumbre, muchos presidentes estarán llamando a sus parejas para preguntarles: ¿Conoces el jabón de cuaba? ¿Qué tú utilizas, more?
Otro tema de vital importancia para que un presidente nuestro trate en una cumbre, es proponer que científicos, neurocirujanos, sociólogos, biólogos, neurofisiólogos, neurosicólogos, antropólogos, y de paso hasta un veterinario (por si acaso) egresado de Harvard (no imparten veterinaria, pero que la establezcan para este caso), analicen profundamente qué diablos es lo que tienen en el “tutú”, en la morra, en la mollera, en el coco, es decir en la cabeza, los choferes de guaguas voladoras.
En fin, hay muchos otros temas que un presidente nuestro podría llevar a una cumbre, como por ejemplo: ¿El tamarindo da sueño? El limoncillo, ¿después de chuparlo, se mastica? ¿El musú, es primo lejano de la piedra pomez? ¿El jugo de chinola lo tumba? (El placer, señores) ¿Por qué el dueño decía: “Yo tengo un cepillo” y no un carro? ¿Por qué el material colgante del chivo lo amarga si se incluye al cocinarlo? ¿Por qué el yum yum no pudo con el frío frío? Si de la unión sentimental del burro y la yegua, sale el mulo, ¿de la unión del pavo con una pata, saldría el pávulo?
En fin, y con el perdón de los gobernantes, viendo la efectividad de las cumbres, sería propicio que todas terminaran con un “¡E’ pa’ ‘trás que vamos!”, claro, pagándole los derechos de autor a Leonel Fernández, para que después no digan que hasta en las cumbres de presidentes hay ladrones… de ideas.

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